sábado, 25 de abril de 2015

Buhoneros de Connecticut, Nuevo aparcamiento en New Haven.

Algo me ha enfadado. Ya me juzgaré en el futuro por ello. Dentro de unos años, igual pienso de otro modo. Pero es algo que tiene con mi modo de ver las cosas. De todos modos, es una anécdota que me han contado, con lo cual no he podido confirmar la veracidad de lo sucedido. Por supuesto, esto no sucedió en New Haven. 

Me han contado de una campaña de publicidad, para un parking en el centro de un pueblo. Resulta, que al publicista tuvo la idea de cambiar todas las señales de tráfico de los alrededores del parking, creo que hasta 500 metros, para que todos los automovilistas no tuvieran más remedio que llegar hasta la ubicación del parking. Allí, unas chicas, montadas sobre patines, con una camiseta en la que se podía leer, una p (Como de señal del parking) de maravilla, y un único comercial, para realizar las contrataciones de las plazas del parking.
Previamente, el publicista, había calculado cuanto le podía suponer el gasto de las multas por cambiar todas las señales de tráfico, y había pagado la infracción.
Debo ser yo el único, al que todo esto le parece una barbaridad.  No es mi intención ser un adalid del bien, teniendo en cuenta que eso suele ser un punto de vista, pero…  Tengo varias objeciones a todo este asunto.

Moralmente me parece de gran bajeza, aquello de saltarse la ley, o el código, por qué puedo permitírmelo y pagarlo, y además con ánimo de lucro. Quizás no parezca tan importante, este asunto.  Pero si esto me pareciera bien, ¿Dónde estaría el límite? Quizás otro día, una agencia publicitaria que trabajase para una compañía eléctrica (Suponiendo que hubiese competencia real entre estas compañías) decidiese realizar un sabotaje en la compañía rival, para promocionar los productos, en el caso de que pudieran pagar la infracción correspondiente. Vale, es cierto que ciertas multinacionales, ya están pagando multas por prácticas abusivas del mercado, pero eso es otro asunto.
Y en el caso, de que se hubiera producido un accidente, debido a las señalizaciones. ¿Quién hubiera tenido la responsabilidad civil? Pero eso es lo de menos.  Alguien no se ha parado en pensar en eso, sino en utilizar las señales de tráfico a su conveniencia y no para su verdadero cometido, regular la circulación de vehículos en la ciudad.
Esto me hace pensar que al fin y al cabo, en este caso, la ley (o el código de circulación) no afecta igual a todos.

Por otro lado, a los conductores se los ha tratado como si fueran moscas, atrapados en la red de una araña. Nadie piensa en la libertad de estas personas.
Voy por orden cronológico, por supuesto. No me he olvidado de las chicas. Jugar con el doble sentido de la P de parking, insinuando otra cosa. Por supuesto, me dirán que no puedo demostrar esas insinuaciones, pero no es muy difícil. Tras tanta lucha por los derechos de las mujeres, a las primeras de cambio, se las sigue utilizando de esta manera tan zafia.
Lo del único comercial, para que la gente hiciera cola, bueno, pues es una técnica publicitaria, de la que no voy a opinar mucho. Supongo que funciona, igual que funciona el viejo refrán “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente” aunque en este caso, Vicente, estaba atrapado en las calles de aquel pueblo.

Creo que vale el todo por el todo. Aplaudido, y además promocionado, y quizás nadie ha puesto una objeción a esta maravillosa campaña de marketing. Es probable que haya gente que piense que exagero. Mi pensamiento ahora es que me estoy quedando sólo, aislado en ciertas cosas. Sería demagógico decir ahora, que estamos en una sociedad en la que la corrupción está carcomiendo sus cimientos morales pero nada me anima a verlo de otra forma. Yo entono el mea culpa, porque soy parte de este sistema. Todos lo somos. Soy un consumidor más. Pero quizás ahora me siento más como un producto de consumo, para estos publicistas sin escrúpulos. Afortunadamente, no quedé yo atrapado en aquel caos. Ya caigo en suficientes a lo largo del día. 

Me gustaría tanto poder explicar mejor lo que siento...

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