Siguiendo con mi ciclo de fines de semana heroico-temáticos, decidí ver dos de las últimas películas que he adquirido. En realidad, las vi hace mucho tiempo, y tenía el recuerdo de que eran bastante malas. Una vez revisionadas, puedo decir que... bueno, pues sí, no son extraordinarias, la verdad. Pero es lo que tiene el síndrome de Diogenes fílmico. O el coleccionismo. Aparte, quise completar la función con un cómic, que fue lo mejor de la doble sesión.
Por si alguien quiere saber, con las pocas pistas que he dado, a que películas me estoy refiriendo, que siga leyendo. Ya en el título de la portada lo menciono. Daredevil, con Ben Afleck y su "secuela" Elektra con Jennifer Garner. Por parte.
Daredevil. Pijameo auténtico, donde un buen chico va de chico malo, y un malo va de gracioso matón. Y la chica guapa, inaccesible para el resto de los mortales, se enamora perdidamente del chico guapo jugando en los columpios. Argumento de juego de guardería, la verdad. Aun así, es la historia de Daredevil (Temerario) y bueno, algo se salva. No me quejo del Kingpin oscuro, no me choca tanto a la vista. Aunque esas poses de película de kung fu, delatan la adolescencia de las películas de superhéroes de entonces. No es tan antigua. Pero es anterior a la trilogía de Nolan, y a la primera fase de los estudios Marvel. Aquí es cuando te das cuenta de lo que ha prosperado el género.
El villano (Colin Farrell) que tuvo que afeitarse el entrecejo para ponerse una diana, bascula peligrosamente entre lo gracioso y lo vergonzoso. Pero como yo estaba por la labor, aunque no tuviera un bol de palomitas, digamos que al final hasta no me chirriaba tanto, y bueno, tampoco estaba tan mal.
La mencionada escena de los columpios, o como ligarte a una peligrosa ninja a base de equilibrios y patadas. O esas escenas de relleno, que se me hacían tan largas como innecesarias. Son los momentos en los que se amortizan bien las pilas de tu mando a distancia. Un Matt Murdoch, por cierto, rallando el acoso con Elektra. Y un final, que tendré el placer de olvidar lo más pronto posible.
La bella Elektra, que será la protagonista del segundo film del finde. Mercenaria huérfana, ex novia de Daredevil y ex miembro de la poderosa organización ninja de La Mano. La reclutan para hacer un trabajito sencillo de cancelación de vida ajena, y en un giro, para que nos vamos a engañar, previsible, se enamora de la víctima, que además tiene una niña, que de parecer una pringada se transforma en una auténtica máquina de repartir mamporros. Hasta el punto de que a veces salva a la propia Elektra.
Y todo de un grupo de mafiosos mutantes orientales con unos poderes, cuanto menos curiosos. Tatuaje, que le sale de todo del cuerpo, menos amor de madre. Una que tiene ciertos problemas de halitosis, uno que se mueve tan rápido que parece que pierde cobertura y otro que no me queda muy claro, pero que es muy bestia, hasta que se lo carga una niña de .. aarrggggh... no avisé.. Spoiler.
El final, muy gracioso con un laberinto, a lo Resplandor, un Stick (Quién conoce al personaje sabe de quien hablo) y alguna cosilla más. En el fondo, no lo pasé tan mal.
Ambas series me hicieron añorar el Daredevil de Netflix, del cual ya hablaré más adelante.
Para completar, quería leerme un comic de Daredevil y otro de Elektra. Pero no me sedujo lo que vi de la griega, así que pospuse mi compra para otro día. El que si adquirí y consumí como buen ansioso que soy, es el de Diablo Guardián. El guion es ni más ni menos que de Kevin Smith, el cineasta. Y bueno, éste si me ha gustado, aunque veo ciertas reminiscencias al archifamoso Born Again de Frank Miller. Cómo sinopsis rápida, podía decir que una adolescente le deja a nuestro héroe, una niña para que la cuide, no sabemos por que, y el bebé parece que está maldito. Cosas de Anticristo y eso. De ahí que nuestro canguro con cuernos rojos, se pase una aventura de drogas, sexo y mamporros para que constatemos varias de las cosas que ya sabíamos. Qué Daredevil es uno de los personajes que más recibe (En todos los sentidos), qué tiene un gran éxito con las mujeres, y para ser ciego, siempre las escoge bellísimas. Qué bullseye es bastante menos gracioso en el comic que en la película. Y bueno, algunas cosillas más, que por falta de tiempo me dejaré.
El caso es que sí, lo confieso. Disfruto viendo y leyendo historias de Daredevil. El Diablo Guardián.


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