sábado, 28 de enero de 2017

Una mañana en las carreras (Y en los saltos, y en los lanzamientos)


Mientras me decido a crear un blog para mi sobrina, he pensado en ir escribiendo las crónicas de sus hazañas deportivas en mi "diario del Grial".

Sara ha comenzado en la nueva categoría para ella (Cadete) igual que terminara en la anterior, es decir, subiéndose al podio para recoger una medalla (En este caso de bronce), este pasado sábado 21 de Enero de 2017.

Esta es mi crónica:

Gallur (Madrid) Aprox. 10:30 de la Mañana.

Sara era una de las ocho atletas que iban a disputar el Campeonato de Madrid de Combinadas de Atletismo (En esta categoría Pentahtlón)

La primera prueba eran los 60 metros vallas. A pesar de la ligera modificación de las vallas, al pasar a la categoría de Cadete, Sara iniciaba la competición de manera inmejorable. Una buena salida, y un paso por todas las vallas de manera impecable, hizo que saliera de la última valla en primera posición, aunque en los últimos metros, su compañera de equipo Blanca H. le adelantaba en la línea de meta y ganaba la prueba por cinco centésimas. Era un inicio de campeonato prometedor.



Después vendría el Salto de Altura. Dejó pasar dos alturas, y comenzó a saltar con el listón en 1.32 metros. El primer salto fue nulo, por muy poco. El siguiente salto, también cometió nulo. Me fijé en ella. Estaba tranquila. Yo era un manojo de nervios. Mientras hacía fotos, me temía lo peor. Un tercer salto nulo, la haría quedar eliminada en la prueba y puntuaría cero puntos.  Hizo la carrera y saltó limpiamente.


El siguiente salto, 1.35 lo superó a la primera. Sin embargo, no consiguió superar el 1.38. Al menos había conseguido 460 puntos. Su amiga Marta S. aplaudió para animarla. Me gustan estos detalles que tienen entre ellas, rivales, pero ante todo amigas.   Quedó octava en esta prueba, y en la general bajó del segundo al quinto puesto. La peor posición que ocupó en la mañana. Pero esta competición pone al límite a las atletas.


El siguiente turno, fue el lanzamiento de Peso. Sara "temía" esta prueba (Pongo entre comillas lo de temía, por que Sara no teme nada...) Pero tampoco es su gran especialidad. Sin embargo, batió su marca personal, tres veces seguidas, y mando la "bolita" a más de nueve metros, concretamente 9.03. Solo fue superado por la gran favorita para hacerse con el oro, Paula R. de Marathón que lanzó a más de 10 metros  y por Luz de At. Fuenlabrada que hizo 9.75 metros. En ese momento, la prueba ya estaba dominada por Paula, seguida por Luz María y por Blanca. Sara continuaba quinta, pero había recortado puntos a la cuarta, Laura de Sprint.

Y llegaban dos pruebas para remontar puestos. Primero el salto de longitud. Esta ves no arriesgó en el primer salto, y consiguió no hacer ningún salto nulo. Hizo una marca discreta 4.88 (Discreta para su capacidad, recordemos que ha conseguido la mínima para el Campeonato de España con 5.15 metros)


Esta vez sólo la superó Paula. Aunque Blanca hizo tan sólo dos centimetros menos, por lo que no la recortó muchos puntos. Laura M aguantaba sin que la recortara muchos puntos. Sin embargo Luz hacía el peor salto de las ocho participantes, y caía a la cuarta posición, empatada con Sara. La clasificación a falta de una prueba era la siguiente:


1. Paula 2521 ptos.
2. Blanca 2.297
3. Laura 2.230
4. Sara y Luz con 2.297.
6ª Azul (De colegio Base) con 2042
7ª Valeria de Marathon con 1995 ptos.
8º Marta con 1.927 puntos.

Y quedaba la especialidad de Sara. Los 600 metros. Evidentemente, después de una competición tan larga, el desgaste era muy grande, y quizás no son las mejores condiciones para afrontar una carrera así. El objetivo era endurecer al máximo la prueba para tratar de sacar la máxima diferencia posible con respecto a sus rivales, para sumar mucho más puntos que ellas. Además, en el horizonte estaban los 2.850 puntos necesarios para clasificarse para el Campeonato de España de combinadas.

Sara salió mandando la prueba, desde los primeros metros. Me habían dicho que debíamos avisar desde la grada, si al primer paso por la meta, la carrera no iba por los 33 o 34 segundos. Así fue, algo un poco más lento de lo deseado, por lo que grité que la carrera iba lenta. (No sé si me escuchó, supongo que sí) Ella seguía mandando en la carrera, y justo detrás, se había llevado a Paula, consciente de que Sara era la referencia válida y segura para la prueba. Por detrás, el resto de atletas intentaban hacer lo que podían. Las piernas pesaban después de una jornada tan larga. Eran las dos y pico de la tarde.  Un poco antes de llegar a la recta de contrameta, Sara aceleró el paso. Paula no pudo seguirla, así que se quedó sola, y así continuó al paso por la meta, antes de que sonara la campana de última vuelta. En ese momento, es una competición contra ella misma. Consciente de que en la pista, sus rivales no podían seguirla, debía rendir al máximo para lograr la mayor diferencia posible. Al paso por la recta de contrameta, Blanca comenzó a remontar atletas, y llegó a superar a Paula en la línea de meta. Sara, ya la había cruzado. Se sentó en la curva y se quitó las zapatillas de correr. Ya había hecho el trabajo. Ahora tocaba esperar los resultados para saber cual había sido su posición final. En la carrera, por detrás de Sara, y en este orden habían entrado Blanca, Paula y Marta. Luz entró séptima y Laura octava.



Esta victoria holgada en la quinta y última prueba del Pentatlón dejaba un gran sabor de boca y llenaba de orgullo a este modesto cronista. Disputar esta prueba, con las ocho atletas más completas de Madrid en la categoría de Cadetes, ya era motivo de satisfacción. Sara había cumplido el primer objetivo que le había marcado su entrenador; Divertirse. Y además compitió como una jabata. Ya nadie podía bajarla del cuarto puesto. Ahora era el turno de la calculadora de los jueces.


Por la megafonía anunciaron el podio, y Sara había conseguido los puntos suficientes para lograr encaramarse de nuevo al podio, que por cierto, tuve que avisarla pues no se estaba dando cuenta de la llamada de los jueces para recoger su merecida medalla de bronce.

¡Vamos Sara!




jueves, 19 de enero de 2017

Predicando en el Medio Oeste

Nadie es profeta en su blog. Es lo que tiene, ponerse al día con los borradores, sin tener ni tan siquiera un triste esbozo de lo que quieres contar. Por supuesto, haré un esperpento de reseña, que no es mi intención, y me quedaré con la sensación de no haber expresado la idea. 

Y en este caso, la idea, vuelve a los cómics (Mayoría absoluta de post, en este blog, por ahora). ¿Y de qué se trata? Pues ni más ni menos que de "El Predicador". Un comic de Warren Ellis y Steve Dillon. Éste último que en paz descanse, hace poco que falleció. 

La historia en cuestión es una road movie, o road cómic, de un predicador rockero, chulo y todopoderoso, que tiene el poder de la "Voz" que no tiene nada que ver con el infame programa de televisión, y por el cual, cada vez que lo hace manifiesto, la persona que lo escucha, tiene que obedecer. Lo divertido, es que si no le entienden, el poder no sirve de nada. Así que no se prodiga en el extranjero, como si José Mota no tuviera gracia fuera de Albacete. Va acompañado de una señorita que era su novia, y han vuelto, a pesar de que el tío canalla, ha pasado de ella durante mucho tiempo (Por supuesto hay una explicación, y por supuesto no voy a hacer el spoiler, entre otras cosas por que no me acuerdo) y de mi personaje preferido, Cassidy, un vampiro irlandés, ex soldado del Ejército de Liberación de Eire. 

Qué corra la nicotina. No hay casi viñeta en la que no aparezcan fumando. Hasta en las escenas de sexo o las de violencia extrema. No es un detalla relevante, pero me llama la atención. Y hablando de violencia extrema... pues sí, contiene mucha. Este no es un producto recomendado a timoratos y . Es el cómic que leería Pérez Reverte, el Clint Eastwood de Cartagena. Aquí las armas tienen el suficiente calibre, y los personajes la exquisita puntería suficiente para reventar la cabeza de todos los que van cayendo en la obra, y las páginas, la verdad, es que rezuman sangre. 

Y eso que todavía no he hablado del Santo de los asesinos, un personaje vital, (me hace gracia calificarlo así) en la historia. Inolvidable cuando tratan de frenarlo a base de superioridad numérica, y los montones de cadáveres que deja a su paso. 

También pronto descubrimos que en esta historia, hay una guerra entre serafines, ángeles y demonios. Y no sólo una guerra, hay fornicación entre un serafín y una diablesa que embelesa y de ahí, bueno, lo dejo ahí...

Fantasía, acción, música country, una abuela siniestra, unos tipos repugnantes, religión, seres fantásticos, vampiros, organizaciones secretas, gustos sexuales algo singulares, coches, historia popular... si no te ha convencido estos, puedo probar con otras cosas...Para pasar un buen rato con una historia muy gamberra. Sin más pretensiones. Me la lean. O si no, utilizaré mi voz.

Saludos evangélicos.


Las cosas del Pantano, se quedan en el Pantano.

De Alan Moore. Podía dejarlo aquí. Todo lo que escriba de más, será superfluo. Pero aún insisto en mis comentarios. E igual alguien hasta lo lee. Si has llegado hasta aquí, puedes hacerme caso. Agarra La Cosa del Pantano antes de que te agarre a ti.

Para quien conozca a Alan Moore, no necesita ninguna introducción previa. Es el genio de Northampton y con eso basta. Para quién no lo conozca, ninguna introducción podría describirlo. Así que con eso habrá que conformarse.

Alan, perdón, la Cosa del Pantano, the swamp Thing, si nos ponemos repelentes, asustando a los mosquitos. Este cómic, es en realidad un viaje (Onírico, por supuesto) no hacia los cenagales siniestros de materia infusa, sino a la propia capital del existencialismo, o quizás, con su disfraz de aventuras monstruosas, se esconde la figura de una criatura metafísica. En sus páginas, encontraréis, terror, misterio, ecologismo, amor, humor. Muy completa la cosa. Y un ser, que ha tardado mucho tiempo en existir. Sin duda existe. En el pantano del alma de todos los seres humanos.

En realidad, ahora que lo pienso, probablemente Moore, no sea Alan Moore, sino un monstruo de la naturaleza que se cree Alan Moore. Nuestro bardo, sea quien sea, se dedica a plasmar pura poesía en los relatos, narrando a su gusto, con el beneplácito que daba el saber, que tenía vía libre para rescatar a Alec Holland, del pantano de las malas ventas que sufría la serie cuando la cogió. Y es un ejemplo más de como la calidad no tiene porque estar reñida con la popularidad y por supuesto con lo comercial. Es la bata manta perfecta.

Leyendo "La Cosa del Pantano" se me ha quitado las ganas de comerme un sandwich vegetal. Y es que si bien es cierto, que Alan, se encuentra muy a gusto con la hierba, también lo es, su capacidad chamánica de envolverte con sus historias y no saber muy bien, si estás leyendo, o estás teniendo una ensoñación de esas que entran al mediodía en Julio, delante del Tour de Francia. Las tramas son propicias, para sus reflexiones, ya hemos comentado que amalgaman la poesía, con la filosofía, la ecología, la gastronomía, las onomatopeyas floridas y hermosas, y los diálogos del autor con el subconsciente de los lectores. Sí, la obra es una epopeya tal, que no se queda sólo en el rato divertido, sino que trasciende más allá, pero ante todo, entretiene y alimenta. Vale para los perezosos que no les apetece leer a Kierkergaard entre los que no sé si orgullosamente me encuentro, y los intelectuales genialoides ( O eran los genios intelectualoides, nunca me aclaro, tiene que haber un termino en inglés, igual que los hipster, los hater, los skater  y las lakers)

La verdad es que hablar de una planta que se cree humano, porque un humano ha muerto en un accidente mientras investigaba la planta, es un argumento que solo podría atraer a los botánicos adictos a los cómics. Si hablamos de una mujer, joven, con el pelo blanco, llamada Abigail, y que sale Superman (arrgggg Spoiler... pero si me lo hubieran hecho a mí, quizás me hubiera perdido esta obra de arte. Glup, debería estar enfadado con Alan, me hace muy pedante.

Leyendo La Cosa del Pantano, además, ha habido momentos en los que me parecía estar leyendo relatos góticos de terror victoriano. Un poco de Dickens, de Poe, etc... Por supuesto, hay un par de capítulos que son un viaje por los infiernos, al más puro estilo de Dante Alighieri, quizás ese relato le fue inspirado a Alan Moore por una mala seta, o ese día le agarró de la mano el mono que se alimentaba de miedo. ¿Quién sabe?

swampis despedidas.

lunes, 16 de enero de 2017

Cuando los gusanos devoran el papel.


Pensaba escribir esta entrada cuando viera la película Dune (Tras haberme leído el libro) pero... no voy a esperar más, teniendo en cuenta que me da mucha pereza ver la película, de la cual tengo un recuerdo  negativo. Vamos, que me pareció un bodrio en su momento. Aunque quizás ahora haya cambiado. Ay madre, me veo viéndola otra vez. En ese caso, editaría esta entrada. Las fotitos, seguramente si las saque de la película.


Ahora, el libro. Ya me pueden llamar hereje. No me ha entusiasmado. Sí, gustado. Ojo. Estas cosas que te venden como una obra de arte, es lo que tienen. Aunque realmente yo procuro no hacer mucho caso, a veces si influyen a la hora de valorar cualquier producto. Antes de seguir contradiciéndome voy a seguir hablando de Dune. Antes de que se me olvide, de Frank Herbert. 

Es cierto, que debió poner las bases, en una época de mucha literatura fantástica o de ciencia ficción. Yo consideraría la obra en el género fantástico. En realidad, tendemos a decir que es ciencia ficción todo lo que aparentemente está en un futuro, aunque sería más exacto calificarlo de "fantasía".

No sé si Dune sigue los epítomes de "El héroe de las mil caras" de Campbell, no el de la sopa. Quizás no. No voy a hacer un resumen del mismo, aunque más o menos es, cayendo en el mayor número de spoilers posibles, padre es traicionado y asesinado y chico se esconde,  chico está perdido, chico encuentra maestro que le prepara, chico conoce chica, chico es el elegido, chico sigue su camino hasta que chico se venga de chicos malos y cumple la profecía. Más o menos. 

Y todo esto, en la Alta Edad Media, feudalismo a tope, con fundamento de navegantes. Quizás, me he equivocado, y es la Baja Edad Media. El caso, es que el quid de la cuestión es el poder de navegar por la galaxia (O Atlántico) y establecer colonias comerciales en lejanos mundos, donde extraer la materia prima con la que controlar, como padre e hijo, la galaxia. En este caso, la especia. Por el camino, Paul Atraides, perderá a su padre en una conspiración judeo masónica de la casa Harkonen (Grandes corredores de Formula Uno Intergaláctica) y se verá desamparado en un árido planeta llamado Arrakis (Dune, para los amigos) en los que se recicla hasta la última gota de agua, hasta tal punto que leer este libro equivale a cenar anchoas con salchichas al jamón. Hay brujas, emperadores, reverendas madre, chicas son guerreras, y lo que a todo el mundo deja boquiabierto.... ¡¡¡Gusanos kilométricos!!! que ríete de la tuneladora de Gallardón en las obras de soterramiento de la M-30. Y por supuesto, lo más lógico en esta vida, es mas machote el que hace la gilipollez más grande, es decir, provocar que venga el gusano, para cabalgar a sus lomos como a un vacuno en un rodeo. Vale hay gente que después de leer o ver la película dirá que al final es clave, pero me sigue pareciendo una imprudencia, lo siento, yo a mi hijo no le dejaría hacerlo.

Los malos, son malos por que la galaxia les ha hecho así. Es verdad, son ambiciosos. No se conformar con dirigir constelaciones, sino que además tienen que quedarse con el erario público. Como ven, un argumento demasiado fantástico. 

Elementos inmortales, eso sí, son los destiltrajes, esos que aprovechan hasta la última gota. Una especie de Dodotis pero aún más avanzado. La melange, que no sé si el propio autor consumía, y las profecías que provocaban también me recuerdan a algo. Pero no recuerdo que... ah, sí...y un ratoncillo gracioso. 

Que la verdad, es que ahora que lo pienso, Dune, sí es un gran libro. Que merece la pena leerlo, aunque a primera vista parezca un tochal amarillento.  

Bueno, pues, no creo que me vaya a ver la pelí, pero si os dejo, para irme a consumir algo de especia... y a todos, decirles, cuando estén en la playa... no pongan la radio muy alta no sea que un gusano se sienta atraído... 

domingo, 8 de enero de 2017

El partido del Siglo.


¿Real Madrid contra Barcelona? ¿Liverpool contra Manchester United? ¡No! Este si que es un clásico. Marvel VS DC, o lo que es lo mismo... Vengadores contra LJA.

Claro, no es una competición deportiva, aunque tenía su marcador. Hace muchos años desde los primeros crossover entre las dos compañías de cómics más grandes del mundo. Pero quizás éste, es la madre de todos los crossover.

El argumento es sencillo, una amenaza común a los dos universos, unos héroes que de pronto se ven fuera de su planeta (Y de su editorial) y una competición entre los dos grupos más poderosos de la viñeta (Con permiso del Supergrupo de Superlópez)

Para que sus mundos no desaparezcan, los dos grupos tienen que ir obteniendo una serie de objetos (Fetiches en la historia de las dos editoriales) y reunir el máximo posible. Pero el argumento es una excusa para la hora de los mamporros y para los piques de las dos realidades.

Los autores. Al guion Busiek, que ha escrito para las dos casas, y George Pérez, que realiza un extraordinario trabajo. Mucha documentación, y una gozada para aquellos que conozcan a la perfección los catálogos de personajes de Marvel y DC.

Casi es irremediable tomar partido. Es cierto que también hay muchos  neutrales. Pero todos tenemos nuestros personajes preferidos. En mi caso, soy marvelita (Cómo bien se puede deducir de mis rankings) Pero estoy poco a poco introduciendo en el mundo DC. Ya sé, que existe la absurda pelea de marvelitas contra deceítas con lo bien que se pasa disfrutando de todos los productos.

En esta obra, hay bastante equilibrio, dentro de lo que cabe, se podría hablar de empate técnico, cuando los grupos están enfrentados, y de decisión salomónica por parte de los autores, para no dar más importancia a una editorial frente a la otra. El cómic, también es un pequeño catálogo de personajes, como aquella rapsoda de la Iliada dónde se cuentan las naves que van a ir a luchar en Troya. Y la narración, contiene numerosos "what if" es decir, que pasaría sí... para deleite de la afición.

Hasta me reconcilio un poco con Superman,  aunque prefiero a Thor, por supuesto y no me disgustó que se zurrasen. Y me callo antes de que me rebosen los dedos a spoilers...

Ya sé que el comentario me ha quedado un poco escueto, pero a cambio propongo el juego de buscar a tus personajes preferidos en las imágenes. Hay para un rato.

En fin, no sé como gritar esto...

¡¡¡ Liga de la Justicia reuníos!!!