Pensaba escribir esta entrada cuando viera la película Dune (Tras haberme leído el libro) pero... no voy a esperar más, teniendo en cuenta que me da mucha pereza ver la película, de la cual tengo un recuerdo negativo. Vamos, que me pareció un bodrio en su momento. Aunque quizás ahora haya cambiado. Ay madre, me veo viéndola otra vez. En ese caso, editaría esta entrada. Las fotitos, seguramente si las saque de la película.
Ahora, el libro. Ya me pueden llamar hereje. No me ha entusiasmado. Sí, gustado. Ojo. Estas cosas que te venden como una obra de arte, es lo que tienen. Aunque realmente yo procuro no hacer mucho caso, a veces si influyen a la hora de valorar cualquier producto. Antes de seguir contradiciéndome voy a seguir hablando de Dune. Antes de que se me olvide, de Frank Herbert.
Es cierto, que debió poner las bases, en una época de mucha literatura fantástica o de ciencia ficción. Yo consideraría la obra en el género fantástico. En realidad, tendemos a decir que es ciencia ficción todo lo que aparentemente está en un futuro, aunque sería más exacto calificarlo de "fantasía".
No sé si Dune sigue los epítomes de "El héroe de las mil caras" de Campbell, no el de la sopa. Quizás no. No voy a hacer un resumen del mismo, aunque más o menos es, cayendo en el mayor número de spoilers posibles, padre es traicionado y asesinado y chico se esconde, chico está perdido, chico encuentra maestro que le prepara, chico conoce chica, chico es el elegido, chico sigue su camino hasta que chico se venga de chicos malos y cumple la profecía. Más o menos.

Y todo esto, en la Alta Edad Media, feudalismo a tope, con fundamento de navegantes. Quizás, me he equivocado, y es la Baja Edad Media. El caso, es que el quid de la cuestión es el poder de navegar por la galaxia (O Atlántico) y establecer colonias comerciales en lejanos mundos, donde extraer la materia prima con la que controlar, como padre e hijo, la galaxia. En este caso, la especia. Por el camino, Paul Atraides, perderá a su padre en una conspiración judeo masónica de la casa Harkonen (Grandes corredores de Formula Uno Intergaláctica) y se verá desamparado en un árido planeta llamado Arrakis (Dune, para los amigos) en los que se recicla hasta la última gota de agua, hasta tal punto que leer este libro equivale a cenar anchoas con salchichas al jamón. Hay brujas, emperadores, reverendas madre, chicas son guerreras, y lo que a todo el mundo deja boquiabierto.... ¡¡¡Gusanos kilométricos!!! que ríete de la tuneladora de Gallardón en las obras de soterramiento de la M-30. Y por supuesto, lo más lógico en esta vida, es mas machote el que hace la gilipollez más grande, es decir, provocar que venga el gusano, para cabalgar a sus lomos como a un vacuno en un rodeo. Vale hay gente que después de leer o ver la película dirá que al final es clave, pero me sigue pareciendo una imprudencia, lo siento, yo a mi hijo no le dejaría hacerlo.
Los malos, son malos por que la galaxia les ha hecho así. Es verdad, son ambiciosos. No se conformar con dirigir constelaciones, sino que además tienen que quedarse con el erario público. Como ven, un argumento demasiado fantástico.
Elementos inmortales, eso sí, son los destiltrajes, esos que aprovechan hasta la última gota. Una especie de Dodotis pero aún más avanzado. La melange, que no sé si el propio autor consumía, y las profecías que provocaban también me recuerdan a algo. Pero no recuerdo que... ah, sí...y un ratoncillo gracioso.
Que la verdad, es que ahora que lo pienso, Dune, sí es un gran libro. Que merece la pena leerlo, aunque a primera vista parezca un tochal amarillento.
Bueno, pues, no creo que me vaya a ver la pelí, pero si os dejo, para irme a consumir algo de especia... y a todos, decirles, cuando estén en la playa... no pongan la radio muy alta no sea que un gusano se sienta atraído...

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