miércoles, 1 de febrero de 2017

Sunday Bloody sunday

Aquel domingo, casi verano, tu tenías una amiga que deseaba tener novio, y mi amigo deseaba tener ocupada a la amiga para quedarse a solas contigo así que nos presentasteis. Caminábamos por la calle separados en parejas. Pero algo no iba del todo bien. Mi amigo iba por delante conmigo, y tu ibas con ella, hablando de lo que sea. Mi amigo se detuvo un momento y entró en un bar, a comprar tabaco. Yo vi en una esquina a una mujer vendiendo flores. Vosotras os habíais detenido más adelante, y hablabais de otro "lo que sea". Le compré a la mujer dos rosas, y le pedí que se acercara a vosotras y os entregase una a cada una. Después salió mi amigo. Alguien, puede que yo, propuse ir a aquel viejo palacio convertido en discoteca. Se celebraba un baile de máscaras. Nos entregaron unas máscaras barrocas en la entrada. El lugar era propicio, que sé yo, para ambientarlo con valses. Pero no. En lugar de eso, sonaba música bastante más moderna. Tu amiga fue al baño. Mi amigo a la barra del bar. Y yo te agarré de la muñeca, y pasamos a otra sala, y nos pusimos a bailar. Comenzó a sonar aquella canción. Podría haber sido música para un baile de vampiros.  Sin quitarnos la máscara, te acercaste y juntaste tus labios a los míos, mientras me susurrabas dulcemente:

- Eso no se hace. 

Y nos volvimos a besar, sabiendo que aquel beso sólo duraría una canción. Y que aquella canción duraría toda la vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario