Roma.
Y hay mucho amor, al cine en esta magnífica cinta de Alfonso Cuarón. Me cuesta pensar que esta no vaya a ser la mejor película del año, para la academia.
Reconozco que al principio, me costó meterme en la historia. Veía un fresco de la realidad, del bullicioso México DF de hace unas décadas, pero poco a poco, me fue envolviendo, con una narración que te hace no ser un espectador del cine, si no un personaje silencioso a lo largo de la película.
Impecable en los aspectos técnicos, destaca sobre todo por su lado artístico. Y ya no me refiero a las maravillosas interpretaciones. La desconocida Yalitza se puede convertir en la Cenicienta de Hollywood, da una clase de interpretación con sencillez y naturalidad.
Es cierto que la película evoca al neorrealismo italiano. Reconozco que a veces la trama me parece un poco estirada. Pero para hacer el puzzle completo hay que completarlo con todas las piezas. Quizá alguna sobraba pero, sería inconcluso. Y hablando de finales, el de Roma es un final más lógico, no impredecible, pero sí consecuente con el resto de la historia, es el de Cuarón un cine inmersivo en la nostalgia del autor y el de una época y desde luego, la experiencia no puede ser más completa.
Creo que va a ser la película del año, en la gala de los Oscars. Aunque me queda una duda. Ganará a pesar de ser una película de Netflix que se ha proyectado en muy pocas salas, algo que evidentemente va en contra de la política de la Academia, si bien es cierto que cumple con las normas para entrar en la pugna. Ya veremos.
Romanos saludos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario