martes, 7 de febrero de 2017

En la línea de salida...La Llegada.


Pues si, la primera de las películas que he visto, que está en la carrera de los Oscars es: La llegada. La vi con mi amiga M en versión original hace ya unos meses.

Con lo que me gusta a mí la filología y Ojo de Halcón, esta película no me podía fallar. Y no lo hace. El film versa sobre Metafísica en cantidades industriales, la felicidad de unos calamares grafiteros y de como entenderse con bichos alienígenas que hablan más raro que el propio Yoda. Y las tramas se resuelven bien, y las subtramas, aunque se enredan en estas paradojas del espacio y el tiempo, tan del gusto de la ciencia ficción. El otro día hay quien me la comparaba con Interestellar. Bueno, sí y no.

Tiene sus similitudes, pero esta tiene un poso distinto. Encuentros en la Tercera Fase podría ser un ejemplo mejor. Creo que el desenlace es tan sorprendente que es previsible pero aún así, me parece satisfactorio. Otra película que me recordó es a Distrito 9, y no me digas por qué. Será por la simpatía de los bichos raros. Menos mal que los marcianos de esta pelicula no cayeron en Melide, en Galicia, habrían acabado cocinados "a feira.

Amy en la película, trata de enseñar a los alienígenas a hablar inglés, por supuesto, aunque quizás por razones obvias era más factible el galego, además como se demuestra, hay un momento que no se sabe si los pulpos vienen o se van, o están allí de casualidad. Ella, como iba diciendo, los enseña una especie de tablillas a modo de cartillas, algo a lo "mi mamá marciana me mima mucho" pero quizás hubiera sido más efectiva la táctica Yo Tarzán tu Jane.

Quizás se recrea excesivamente en la belleza del ambiente, el ritmo no es precisamente trepidante y va desarrollando poco a poco las ideas, con el tono de una ligera lluvia de primavera, es decir, como el modus operandi de este comentario en general.

Soy de la opinión de Stephen Hawking, quizás es mejor que no nos encuentra nadie. A saber los bichos cuantas semanas de vuelo intergaláctico llevarán sin ducharse. Además, como en todas las películas, vienen sin avisarnos. Es como plantarse en casa de un amigo, salvo que no es tu amigo, ni te conoce, ni te espera. Llamar al timbre y hablarle en raro. ¿Qué harías? Y si lo haces tú, que pretendes.

El universo puede estar lleno de psicópatas con tentáculos. Pero a mi me inquieta más el saber como se sientan los escoceses cuando usan el kilt en un picnic.

Cósmicos saludos.







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